jueves, 7 de enero de 2010

La hormiga voladora

Ayer mi tía me contó que estaba en la pileta y vio una hormiga voladora aterrizar, arrancarse las alas y seguir caminando.
Pensé que la hormiga frustrada, cansada de volar, sería algo bueno para hacer un cuento, el problema es que nunca logré descubrir por qué querría una hormiga arrancarse las alas. Por ahí se las arranco por refregarle a todos los que no podemos volar que ella no sólo había volado, sino que no le importaba. Quizá fue cuestión de honor. Quizá le dolían. Quizá se había enamorado de una oruga, y se arranco las alas sin saber que más adelante la oruga se iba a convertir en mariposa. Quizá todo, quizá nada. Cuestión que no me dejó contenta ninguna razón entonces ésta es mi historia.

Un día una hormiga voladora aterrizó y se arrancó las alas.


Extraido de: El JEAN LE APRIETA LA FRESA (y ella es la reina)

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